Francesca Woodman

Francesca Woodman era una jovencísima fotógrafa americana nacida en el seno de una familia de artistas, que con apenas 22 años decidió poner fin a su vida. Esto ya fue lo primero que me dejó helada al empezar a estudiar su obra. Sus padres, que aún viven, nunca han alcanzado la notoriedad que lograría ella en apenas 8 años de vida artística. Ni Betty Woodman ni George Woodman tendrán nunca una retrospectiva en el Guggenheim como ha tenido Francesca.

No conocía su obra, tampoco su vida ni su historia, solo sé que cuando me senté a buscar imágenes sobre su obra me quedé impactada, sin palabras… Me recorrió por el cuerpo una sensación de intranquilidad, que no sabría explicaros. Francesca era apenas una niña de 20 años cuando se desnudaba ante la cámara sin complejos, decidida, sin esconderse. En algunas fotos parece asustada, inquieta, pero en otras la sensación es de quietud, de paz, de serenidad.

Francesca elegante, dulce y frágil…

Me costó muchísimo meterme en su obra, y solo lo logré después de ver el documental que sobre su vida y su obra narran sus propios padres. Os voy a dejar el link abajo del todo por si alguno quiere verlo. A mí me resultó impactante oírles hablar de su hija con tanta serenidad.

Después me costó elegir las fotos que quería reproducir. Comencé por las dos de las manos, para luego hacer la de los zapatos, y terminar por la fotografía de ella sentada junto a la ventana rodeada de marcos en una pequeña mesa. Todas ellas hechas desde el más absoluto respeto hacía su impresionante trabajo.

Sus fotos no solo nos inquietan, nos trasladan a otra época. Sus imágenes parecen sacadas de la época victoriana de finales del S.XIX. Sombras casi fantasmagóricas que se mueven de un lado a otro de la imagen. Lugares perdidos, abandonados. Figuras humanas que siempre aparecen borrosas o medio perdidas en la sombra, y que inundan las viejas estancias que siempre la sirven de marco.

Es una niña, con una mente de artista prodigiosa, que en unos pocos años nos  ha legado un archivo de más de 800 imágenes, que gestionan sus padres y de las que apenas nos han enseñado una cuarta parte.

Antes de suicidarse, en una carta a un amigo de la escuela, Francesca escribía las siguientes palabras: “Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café, y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”

Con todo mi respeto, admiración y cariño hacia su persona os dejo mis imágenes de febrero.

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